Oracle finalmente anunció de forma oficial lo que debería haber hecho en el momento en que absorbió a Sun Microsystems, que era ceder la marca OpenOffice a su comunidad de desarrollo.
No lo hizo en su momento porque esperaba poder hacer de la suite ofimática libre un producto del que sacar beneficios económicos, algo que no gustó en absoluto a la comunidad de usuarios de OpenOffice, en su gran mayoría usuarios y defensores del software de código abierto, y conocedores de las políticas de Oracle, desde siempre vinculada al código cerrado y a las soluciones corporativas propietarias.
La no-liberación de la marca OpenOffice en su momento y ante las más que justificadas sospechas de utilizar su código para crear en el futuro un producto cerrado de pago, la comunidad de usuarios de OpenOffice se lanzó rápidamente a la creación de un fork, al que llamaron LibreOffice y que fue patrocinado por una fundación sin ánimo de lucro (The Document Foundation) que blindó a la suite ofimática ante posibles futuros movimientos oportunistas como el de Oracle.